Descripción
En El Sol Mágico me sumerjo en el origen mismo de la luz, en ese latido primigenio donde el color se vuelve energía y la materia pictórica vibra con una intensidad casi cósmica; aquí no pinto un astro, sino una fuerza viva que lo envuelve todo, heredera del impulso arrollador de Vincent van Gogh y de la libertad gestual de Wassily Kandinsky, pero atravesada por mi propia emoción, por mi necesidad de convertir el lienzo en un espacio donde el universo arde y respira desde dentro.




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